Fuente: Programa de Energía 4e Chile

Establecer un mecanismo para fijar precio a las emisiones de carbono de las compañías en forma voluntaria, no sólo brindaría nuevas oportunidades de inversión sostenible, sino también podría minimizar eventuales pérdidas económicas, anticipándose a una potencial regulación.

Con gran asistencia se realizó el “Taller de precio interno al carbono para la gestión corporativa del Cambio Climático”, organizado por la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), en conjunto con el Ministerio de Energía y el Proyecto PMR-Chile (Precio al Carbono Chile), donde expertos coincidieron en la necesidad de preparar a las empresas para hacer un tránsito hacia una economía baja en carbono captando las oportunidades y minimizando los riesgos, en el contexto de las metas de reducción de emisiones comprometidas por Chile ante el Acuerdo de París.

El evento contó con la participación de expositores internacionales, además de expertos nacionales del sector público y privado; de las empresas que conforman el grupo de “Líderes Empresariales contra el Cambio Climático”; miembros de Acción Empresas; integrantes de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC); entre otros.

A juicio de la Jefa de la División de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Energía, Rossana Gaete, “el rol del sector privado será clave ya que gran parte de los fondos que deben movilizarse para la acción climática en mitigación y adaptación, deben provenir desde ellos, y una parte menor desde los gobiernos”.

Añadió que las empresas debieran ser capaces de capitalizar las oportunidades y aplicar estrategias costo efectivas. “La motivación de las compañías de establecer un precio interno al carbono de manera voluntaria nace del potencial de esta herramienta para gestionar los riesgos y oportunidades asociados a su transición baja en carbono, internalizando los costos derivados de las emisiones de GEI. A pesar de que sus operaciones no estén sujetas a regulación en la actualidad, este instrumento permitirá anticiparse ante una potencial regulación y mejorar la posición competitiva”.

Rossana Gaete agregó que las industrias y empresas deberán responder al desafío porque se necesitan esfuerzos rápidos y de gran alcance. “Los mejor preparados serán los primeros en regularse y los que presenten mayores riesgos de transición climática lo harán con apoyo y de forma gradual, pero la exención no es opción, porque más que una ayuda es un daño acumulativo que se hará más evidente en el largo plazo generando efectos más graves en la competitividad de las empresas y en la economía en su conjunto”, enfatizó.

Muchas empresas se están preparando ante los inminentes cambios regulatorios que derivarán del Acuerdo de París y la mayor ambición que se requiere va por la adopción de impuestos verdes, sistemas de comercio de emisiones y otros mecanismos que se complementan con el mismo fin. Así, han optado por incorporar el costo de las emisiones en sus respectivos procesos de decisión como una herramienta de planificación estratégica que logre visibilizar oportunidades de inversión sostenible y minimizar las pérdidas económicas futuras. Además, confirman las empresas que una gestión activa del cambio climático es algo que los clientes e inversionistas ya les han empezado a exigir.

Chile se ha comprometido en su Contribución Nacional Determinada (NDC) a reducir su intensidad de emisiones en un 30% hasta 2030, en comparación al nivel alcanzado en 2007, en el marco del Acuerdo de París. Para cumplir con sus metas, el país hace esfuerzos para explorar e implementar diferentes políticas y fórmulas de reducción, entre ellas los instrumentos que ponen precio al carbono.
“La idea es identificar los beneficios, desafíos y enfoques de la acción voluntaria del sector privado en base a un precio interno al carbono, como una herramienta de gestión que permite a las compañías migrar desde los riesgos ante el cambio climático, hacia nuevas oportunidades en segmentos bajos en carbono y resilientes al clima en el contexto de una creciente exigencia a nivel mundial”, dijo la asesora internacional en Energías Renovables y Mercados de Carbono de GIZ, Marlen Goerner.

Fuente: Programa de Energía 4e Chile