La Agencia Chilena de Eficiencia Energética alista una revisión de la capacidad instalada que existe para incorporar esta tecnología dentro de la matriz nacional, la que el próximo año recibirá al proyecto Aconcagua, de 77 MW, que impulsa Enap.

A inicio de 2018 comenzará sus operaciones la central de cogeneración Aconcagua, de 77 MW que desarrolla la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) en Concón, marcando un nuevo hito para la participación de esta tecnología que combina la generación de calor y de electricidad simultáneamente, puesto que abre las perspectivas para la construcción de otras centrales de este tipo, comentan los especialistas a Revista ELECTRICIDAD.

La cogeneradora Aconcagua se unirá a la planta de ácido sulfúrico de Mejillones, de 17,5 MW, propiedad de Noracid, que opera en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y a la planta Petropower, de 66 MW comprada por Enap en 2016, además de las plantas de biomasa del sector forestal que usan cogeneración para sus procesos industriales, como indica Cristina Segura, jefe de Área Bioenergía de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Concepción.

“En Chile existen algunos proyectos de cogeneración de menor tamaño, un ejemplo de ello es la planta de Biogás HBS en Los Ángeles que tiene una potencia eléctrica nominal de 4 MW. También, existen plantas de cogeneración con biomasa de 7 MW eléctricos”, precisa la especialista.

A futuro las perspectivas de seguir incorporando esta tecnología en la matriz energética también es positiva, según muestran los datos del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia), donde actualmente se registran seis proyectos de cogeneración que cuentan con su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) aprobada, los cuales totalizan cerca 66 MW (ver recuadro).

Proyectos de cogeneración

Potencial
Los especialistas indican que Chile tiene espacio para recibir centrales cogeneradoras de mayor tamaño, a partir de la puesta en marcha del proyecto Aconcagua, aunque reconocen que la mayor cantidad de iniciativas seguirá apuntando a potencias instaladas desde 0,5 a 9 MW, específicamente en ciertos sectores industriales.
Cristián Hermansen, presidente del Colegio de Ingenieros de Chile, señala que la cogeneración “estuvo estancada, sobre todo con las dudas sobre el abastecimiento de gas, pero ahora con un mercado de gas que está funcionando y con los precios más bajos, debiera ser un tema que se empiece a desarrollar nuevamente, con la generación de electricidad a través de grandes cogeneradoras”.

Esta visión es compartida por Duro Felguera Energy, empresa española que ejecuta el proyecto Aconcagua de Enap, pues su directora comercial de la línea de Energía, Camino Sánchez, sostiene que el potencial para el desarrollo de nuevos proyectos de cogeneración en Chile responde a “la importancia que esta tecnología puede tener a la hora de conseguir avances en materia de eficiencia energética y en la consolidación de una matriz energética sostenible y limpia, ya que al tratarse de instalaciones que se construyen muy próximas al punto de consumo, existe una reducción de las pérdidas de energía en la red”.

De acuerdo a Alejandro Pacheco, gerente general de Cogenera, el proyecto de Enap podría “generar un impulso para que posteriormente se instalen otras plantas cogeneradoras de gran escala, lo que también dependerá de las condiciones del mercado y del precio de la energía eléctrica. La generación distribuida a través de pequeñas y medianas centrales de cogeneración es un segmento que debemos continuar explorando y potenciando”.

Este escenario es compartido por Juan Pablo Payero, jefe del Área Industrial de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), quien indica que hacia fines de este año “actualizaremos el potencial de cogeneración que existe en Chile, con un trabajo que tenemos junto con el Ministerio de Energía, mientras que con GIZ estamos pensando en explorar el potencial que tiene la microgeneración en otros sectores a nivel residencial”.

El ejecutivo explica que la idea es mejorar la metodología con la cual se levantó ese potencial, que en estos momentos es de 1.200 MW, “por lo que deberíamos tener información de mejor calidad”.

 

Pequeña generación
El mayor espacio para incorporar la cogeneración es la industria. Alejandro Pacheco afirma que esta tecnología “en el último tiempo ha estado un poco orientada en los incentivos a nivel de pequeños y medianos generadores de distribución (PMGD), porque existen sectores industriales que requieren de energía térmica a menor escala, como la agroindustria, la alimentación, pequeñas forestales, etc”.

El mayor espacio para incorporar la cogeneración es la industria productiva. Alejandro Pacheco afirma que “existen incentivos para el desarrollo de proyectos a nivel de pequeños medios de generación distribuida (PMGD), porque existen industrias que requieren de energía térmica a menor escala, como la agroindustria, la industria de alimentos y pequeñas empresas forestales. La biomasa residual de los mismos procesos industriales o provenientes de otras fuentes naturales surge como interesante alternativa de uso de combustible limpio y renovable”.

Para Cristian Hermansen, la disminución de los precios del gas “debiera a empezar a desarrollar más la cogeneración en la pequeña industria en función de preservar la eficiencia energética. Una fábrica que necesita vapor y lo genera, perfectamente puede optimizar sus procesos, generando electricidad y, de paso, aumentar la eficiencia, además de disminuir los costos”.

Juan Pablo Payero por su parte estima que la AChEE, el Ministerio de Energía y GIZ iniciarán una segunda etapa para promover, mediante el cofinanciamiento, proyectos de cogeneración en el sector residencial.

Cristina Segura concluye que en el futuro podrían desarrollarse proyectos de cogeneración “asociados al uso de la energía térmica para calefacción distrital o para sistemas de secado a baja temperatura. Las tecnologías más idóneas para estos fines son el ciclo orgánico de Rankine (ORC), gasificación de biomasa acoplada a motores de combustión interna y recuperación de calor en sistemas de enfriamiento de motores a diésel”.