La Agencia de Cooperación Internacional Alemana (GIZ), en conjunto con el Ministerio de Energía, están trabajando en la difusión de las ventajas de este elemento. Ya existen algunos proyectos para emplearlos en Chile.

En la permanente búsqueda de fuentes de energías limpias y renovables, Alemania acaba de dar un paso más. Con gran expectación fue inaugurado el 18 de septiembre en el norte de Alemania el primer tren eléctrico de pasajeros del mundo impulsado a base de hidrógeno. Esta iniciativa privada, que busca cubrir un tramo superior a los 100 kilómetros de distancia, marca un precedente para la utilización de esta fuente energética con fines masivos.

Por su proceso de combustión interna, las baterías de hidrógeno son completamente ‘cero emisiones’ –de hecho, solo emiten vapor de agua– y son mucho más silenciosas que los tradicionales motores diésel, además de ser claramente menos contaminantes. Por otra parte, el hidrógeno es el elemento más abundante en el universo, no es tóxico, no tiene olor y es muy liviano para su transporte.

En los últimos años, este concepto ha vuelto a tomar fuerza y ya se está investigando su uso y aplicación en diversos países del mundo. Chile no es la excepción y acá un importante trabajo en la materia es el que ha desarrollado la Agencia de Cooperación Internacional Alemana (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit) o GIZ, en cooperación con el Ministerio de Energía de Chile.

Ambas instituciones han buscado en los últimos años impulsar el desarrollo del hidrógeno como fuente energética como un aporte adicional y sustantivo al proceso de transición energética de Chile. Como parte de este trabajo de difusión es que a comienzos de septiembre se celebró en Santiago la Segunda Conferencia Internacional ‘Hidrógeno Verde para la Transición Energética de Chile’, organizada por el Ministerio de Energía, la GIZ, Corfo y el Comité Solar, con más de 32 expertos internacionales y 427 asistentes.

El desafío es desarrollar tecnologías que permitan la producción y almacenamiento masivo de este elemento, y que los mismos procesos sean a su vez limpios para aspirar a la generación de ‘hidrógeno verde’. Rainer Schröer, director del Programa de Energía de GIZ en Chile, explica que lo que se entiende como ‘hidrógeno verde’ es un producto derivado de fuentes de energía renovables. Explica que en este tema Chile tiene un enorme potencial solar en el norte, eólico en el sur, e incluso hidráulica. Cabe recodar que el hidrógeno en sí se produce de fuentes de energía fósiles como el petróleo o el gas natural. La ventaja del ‘hidrógeno verde’ es que el potencial de Chile es muy grande para producirlo con costos bajos.

La GIZ está trabajando en varios proyectos, los que son financiados por el Ministerio del Medio Ambiente de Alemania cuya contraparte en Chile es el Ministerio de Energía. En este marco, en la GIZ se encuentran trabajando en el fomento de energías renovables en general y un derivado de este trabajo es el desarrollo del ‘hidrógeno verde’ que en Chile se puede usar no solo para el suministro de energía eléctrica, sino también en uso productivo en la industria de la minería, agricultura, transporte, o simplemente para almacenarlo como fuente energética.

‘No ha sido fácil crear conciencia de las ventajas del ‘hidrógeno verde’ como fuente energética. Hace algunos años ni siquiera se consideraba como factor. Hoy sí, y diversas autoridades y empresas privadas lo están considerando como un medio de energía viable y aplicable, lo que también se ha demostrado en la última conferencia que realizamos en la que esperábamos una concurrencia de 200 personas y llegaron más de 427 interesados en conocer las potencialidades del ‘hidrógeno verde’ y muchos de ellos ya están trabajando en diversos proyectos’.

Fuente: El Mercurio