La energía renovable le gano al carbón y se convirtió en la mayor fuente de electricidad de Alemania por primera vez el año pasado, gracias a un aumento en las instalaciones de paneles solares y los cierres de plantas de carbón.

La energía eólica, solar, hidroeléctrica y de biomasa produjo algo más de 40 por ciento de la electricidad de Alemania en 2018, superando la participación de 39 por ciento del carbón, según el Instituto Fraunhofer. Un aumento de casi 20 por ciento en la capacidad solar, el cierre de plantas de carbón más antiguas y las condiciones climáticas favorables conspiraron para ayudar a las fuentes verdes a ganar la ventaja.

El balance de la generación de electricidad es vigilado de cerca por el gobierno, que ha visto su objetivo de reducción de emisiones de efecto invernadero escurrirse fuera de su alcance, a pesar de los miles de millones de euros invertidos en energías renovables durante los últimos años.

La energía verde tendrá una participación aún mayor en el futuro, ya que la mayor economía de Europa está abandonando la energía nuclear, además del carbón. Se ha establecido una comisión alemana que produzca un plan de cierre de la planta de energía por combustible más grande del mundo. Se informará los resultados el próximo mes.