Fuente: El Mercurio

Se trata de su participación en la central geotérmica Cerro Pabellón, donde es socia de Enel, además del parque eólico que impulsa en la Región de Magallanes.

La venta de activos es una de las acciones que la administración de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), liderada en la gerencia general por Andrés Roccatagliata, y el directorio que preside Loreto Silva, están evaluando como parte de un profundo plan de reestructuración tendiente a mejorar la adversa situación financiera de la firma.

En ese marco el negocio de generación eléctrica, que la estatal impulsó siguiendo el mandato de la ampliación de giro planteada como parte de la Agenda de Energía del gobierno de Michelle Bachelet, es una de las áreas en la que se introducirían cambios.

En este aspecto y según explica Roccatagliata, están analizando la alternativa de desprenderse de activos como la participación que mantienen en la central geotérmica Cerro Pabellón y un parque eólico que impulsan en Magallanes.

“Tenemos participación en la empresa geotérmica del norte y en el parque eólico ubicado en Magallanes. Entendemos que nuestro rol en este tipo de negocio es uno impulsor. Entrar donde los privados no pueden hacerlo por alguna situación particular, o porque se trata de tecnologías que todavía no son negocio. Ahí es donde tenemos que ayudar para que el mercado se desarrolle”, comentó el ejecutivo.

En el caso del complejo ubicado en la Región de Antofagasta y que es el primero de este tipo en Sudamérica, la petrolera estatal tiene una participación del 16%. El resto está en manos de la italiana Enel. El recinto de 48 MW de capacidad instalada, comenzó a operar en 2017 y entre sus planes a futuro considera una expansión.

“Una vez desarrollados estos proyectos, no vemos qué ventaja competitiva tendría Enap para seguir en ese mercado. Por lo tanto, en el tema eléctrico la política es impulsar pero solo en la medida en que sea necesario. Una vez que ya se impulsó, lo que corresponde es ver cuál es la conveniencia de mantener la participación. Es por eso que estamos evaluando si podemos prescindir de estas participaciones, dado que para el estado actual de la compañía tenemos considerado que no tiene un calce estratégico muy amplio”, precisó el gerente general de la petrolera.

En lo que respecta al parque eólico Cabo Negro, cuya construcción está prevista que comience durante el primer semestre de este año, el análisis en torno a la enajenación es similar. Este proyecto considera una inversión total de US$ 22 millones e incluye la instalación de tres aerogeneradores que sumarán algo más de 10 MW de capacidad. La energía que se produzca será inyectada al sistema eléctrico de Punta Arenas.

Suspensión de inversiones
El ajuste en las inversiones es parte del plan de ajuste que Roccatagliata diseñó para la estatal. De esta forma de los más de US$ 800 millones que estaba contemplado ejecutar este año, se redujeron del orden de US$ 300 millones.

El máximo ejecutivo de la petrolera comentó que una de las iniciativas que fue suspendida es la ampliación de la planta de isomerización de la refinería del Biobío, que consideraba una inversión en torno a los US$ 180 millones.

El objetivo de esta iniciativa era aumentar la producción de los denominados productos refinados valiosos, meta que según comentó Roccatagliata tienen previsto alcanzar de todas formas, pero por la vía de una mayor eficiencia productiva y la compra de crudos de mayor calidad, que optimice la obtención de estos productos.

Todos estos movimientos se dan en medio del complejo escenario financiero por el que atraviesa Enap, que la semana pasada dio a conocer sus resultados al cierre del 2018, período en el que tuvo pérdidas de última hora por US$ 231 millones, su peor desempeño en los últimos seis años.

A esto se suma el ajuste de la dotación que implicó un plan de despidos que entre funcionarios de planta (350) y subcontratistas implicó un total de 600 desvinculaciones.