Generar una economía del hidrógeno en el país es una alternativa atractiva por la posibilidad de hacerlo de manera sustentable y suponiendo que se podría exportar este producto o sus subproductos a otros destinos.

Actualmente, el hidrógeno está siendo utilizado en áreas tan variadas, como el almacenamiento energético, transporte, producción de fertilizantes y en industrias, como la metalúrgica, del vidrio, de la salud y de los alimentos, entre muchas otras.

Sus aplicaciones son diversas y su potencial, muy promisorio, por lo que muchos expertos lo sindican como uno de los combustibles del futuro.

Hasta ahora el 96% del hidrógeno en el mundo se extrae a partir de combustibles fósiles, emitiendo en este proceso gases efecto invernadero. En el caso de Chile, esta producción podría ser realizada de manera viable desde el punto de vista económico con energías renovables (solar o eólica) por medio de la electrólisis (hidrógeno a partir de agua). A partir de esto se podría desarrollar un mercado local, aplicaciones y lograr seguridad energética y económica en forma sustentable.

De todas maneras, para lograr esto, se debe normalizar el uso, almacenamiento y distribución del hidrógeno en Chile.

El Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética 4e, de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), se implementa junto a su contraparte oficial, el Ministerio de Energía, por encargo del Ministerio de Medio Ambiente alemán, BMU, para a aumentar la sustentabilidad del sector energético en Chile. Y algunas de estas iniciativas se relacionan con el hidrógeno. Han realizado un estudio, publicado un libro, organizado una conferencia internacional y participado en una mesa con Corfo para identificar oportunidades del uso de hidrógeno en faenas mineras. En estos momentos se está organizando una segunda conferencia internacional en septiembre y elaborando un documento para calcular y definir viables configuraciones de la producción y utilización de hidrogeno bajo las condiciones de Chile.

Rainer Schröer, director del Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética GIZ, cuenta que este año se han propuesto avanzar en el mayor conocimiento de las tecnologías del hidrógeno verde y el uso seguro y eficaz, y que se hará hincapié no solo en el uso y sus aplicaciones, sino en las ventajas comparativas y potencial que tiene Chile para producirlo en forma limpia y a un precio competitivo.

“Nuestra idea es avanzar aun más en el concepto de utilizar el gran potencial solar de Chile para generar este ‘combustible’ que pueda ayudar a descarbonizar la matriz energética y reducir así las emisiones”, afirma.

Uno de sus usos:

Transporte

La flexibilidad y versatilidad del hidrógeno permite utilizarlo en varias aplicaciones. Una de ellas es como combustible para el transporte. Este puede ser quemado directamente como gas o en mezcla con otro combustible fósil en un motor de combustión. Sin embargo, su uso más sustentable se puede ver, a través de un dispositivo llamado celda de combustible, que convierte el hidrógeno en electricidad para hacer funcionar motores eléctricos, obteniéndose como residuo agua y calor.

Energéticamente hablando, 1 kilo de hidrógeno tiene más de dos veces la energía contenida en 1 kilo de diésel. En pruebas realizadas en autobuses con celdas de combustible en California, se obtuvo un rendimiento del combustible del 40% en relación al diésel y casi dos veces más en el caso del gas natural. Esto significa mayor kilometraje por unidad de energía consumida. Lo anterior es en términos energéticos; sin embargo, cuando se habla de un cambio de combustible tienen que considerarse otros factores, como, costos y eficiencias de producción y conversión, así como factibilidad técnica y económica de uso y transporte.

Fuente: Diario El Mercurio