La secretaria de Estado señala que el Ministerio de Energía está enfocado en conocer el ecosistema de la economía del hidrógeno, con el objetivo de “identificar las oportunidades que podría traer su incorporación en la matriz energética con un uso y producción segura, eficiente y competitiva a partir de energías renovables”. 

El hidrógeno es un elemento que se usa industrialmente hace décadas. ¿Por qué hoy se vuelve relevante para Chile? Dice la ministra de Energía, Susana Jiménez, que en los últimos años, el escenario energético ha cambiado de forma acelerada motivado por los avances tecnológicos, las reducciones de costos, el empuje de desarrolladores e inversionistas, la necesidad de un desarrollo sostenible y los compromisos nacionales e internacionales adquiridos por el país.

‘Esta transformación debe ser sostenible, por lo que no solo hay desafíos técnicos y regulatorios, sino económicos, sociales y ambientales, existiendo consenso en que el crecimiento y la transición energética del país será en base a energías renovables. En Chile, al igual que en otros países del mundo, si bien el uso de hidrógeno no es nuevo (para sectores como el de refinación de petróleo, alimentos, tratamientos térmicos, químico, etc.), ha aumentado su interés por razones de seguridad e independencia energética, y la eventual importancia que puede adquirir en el mercado energético global’, sentencia.

En ese sentido, subraya que el hidrógeno es algo que debemos mirar de cerca por su gran potencial para ser usado en un amplio rango de aplicaciones industriales, la minería y el transporte (ya sea como uso térmico directo a través de su combustión o a través de celdas de combustible). ‘Además, se ha identificado al hidrógeno verde (producido con energías renovables) como un agente importante en la mitigación de efectos relacionados al cambio climático, producto del uso de combustibles fósiles’, dice la ministra Jiménez.

-¿El hidrógeno es un elemento que se usa industrialmente hace décadas. ¿Por qué hoy se vuelve relevante para Chile?
-En los últimos años, el escenario energético ha cambiado de forma acelerada motivado por los avances tecnológicos, las reducciones de costos, el empuje de desarrolladores e inversionistas, la necesidad de un desarrollo sostenible y los compromisos nacionales e internacionales adquiridos por el país.

“Esta transformación debe ser sostenible, por lo que no solo hay desafíos técnicos y regulatorios, sino económicos, sociales y ambientales, existiendo consenso en que el crecimiento y la transición energética del país será en base a energías renovables. En Chile, al igual que en otros países del mundo, si bien el uso de hidrógeno no es nuevo (para sectores como el de refinación de petróleo, alimentos, tratamientos térmicos, químico, etc.), ha aumentado su interés por razones de seguridad e independencia energética, y la eventual importancia que puede adquirir en el mercado energético global”, sentencia.

En ese sentido, subraya que el hidrógeno es algo que debemos mirar de cerca por su gran potencial para ser usado en un amplio rango de aplicaciones industriales, la minería y el transporte (ya sea como uso térmico directo a través de su combustión o a través de celdas de combustible). “Además, se ha identificado al hidrógeno verde (producido con energías renovables) como un agente importante en la mitigación de efectos relacionados al cambio climático, producto del uso de combustibles fósiles”, dice la ministra Jiménez.

-¿Cuál es el potencial de Chile para producir hidrógeno verde y cuáles son sus ventajas competitivas?
-“El país cuenta con un enorme potencial renovable (solar y eólico) para producir hidrógeno a partir de ellas, y cuenta además con todas las condiciones para convertirse en una plataforma de desarrollo de tecnologías renovables y competitivas, incentivando la inversión, innovación y el desarrollo desde el punto de vista sostenible y bajo una mirada de neutralidad tecnológica.

Para aprovechar este potencial, las alternativas tecnológicas que permitan incorporar a las energías renovables dentro de sectores productivos, comerciales y residenciales deben ser estudiadas, por lo que esperamos que la industria del hidrógeno se acelere, demostrando sus avances y que esta tecnología puede ser competitiva. De esta forma, en el país existe una gran posibilidad de que en el futuro se pueda producir “hidrógeno verde” de forma eficiente y competitiva, aprovechando los abundantes y económicos recursos energéticos renovables que Chile posee, el que podría ser utilizado para almacenar energía y como combustible, ya sea directamente a través de su combustión y usando celdas de combustible”.

– ¿Impulsar el potencial del hidrógeno verde es compatible con las definiciones de la Ruta Energética 2018-2022?
-“Nuestra Ruta Energética 2018-2022 plantea que debemos acompañar la transición energética hacia una matriz más limpia y renovable con un desarrollo sectorial armónico, incorporando la innovación tecnológica como concepto clave para asegurar mayores y mejores beneficios para los ciudadanos.

De este modo, queremos aprovechar las condiciones privilegiadas de Chile y abrir nuevas oportunidades, atrayendo inversión y desarrollo, para ser protagonistas de una transformación hacia la modernidad y el progreso, lo que requiere un marco regulatorio moderno y un entorno adecuado para hacerlo de forma eficiente, segura y sostenible. En este contexto, en la Ruta Energética 2018-2022 se plantean acciones específicas respecto del hidrógeno. Una de ellas es la revisión de la normativa de hidrocarburos, evaluando la factibilidad de comercializar hidrógeno como un combustible alternativo.

Otra medida será la de evaluar al hidrógeno como una fuente de almacenamiento energético que brinde mayor flexibilidad al sistema eléctrico nacional, de modo de permitir una mayor penetración de energías variables. Además, se estudiará la utilización del hidrógeno como alternativa a los combustibles convencionales para el transporte público y se eliminarán las restricciones normativas para su uso en vehículos. En el Ministerio de Energía estamos enfocados en conocer el ecosistema de la economía del hidrógeno, e identificar las oportunidades que podría traer su incorporación en la matriz energética con un uso y producción segura, eficiente y competitiva a partir de energías renovables”.

– ¿Cuáles son los próximos pasos definidos por el Ministerio de Energía en esta línea?
-“En virtud de los cambios tecnológicos y de las constantes actualizaciones de la normativa internacional relacionada con los hidrocarburos y el medio ambiente, en nuestra Ruta Energética hemos planteado la necesidad de revisar la normativa vigente del sector, con el objetivo de identificar y actualizar aquella normativa a la realidad actual, en relación tanto con la especificación de la calidad de los combustibles como de las instalaciones asociadas a estos, con especial consideración en aquellas zonas con acceso deficiente a los combustibles, desde su producción hasta la disposición final para su consumo.

Por esta razón, elaboraremos un plan de trabajo que incorpore una participación público-privada con los diferentes sectores involucrados, que tendrá como resultado una propuesta de ordenamiento de la normativa de hidrocarburos. Dicha propuesta incorporará el análisis de combustibles alternativos para ser comercializados en el mercado chileno, tales como el hidrógeno, el gas natural licuado (GNL) para transporte (marítimo y terrestre) y combustibles alternativos líquidos a partir de diferentes residuos”.

– ¿Dentro de las líneas del desarrollo posible, ¿el transporte sustentable como complemento de la electromovilidad se ve factible?
-“Desde el punto de vista de la eficiencia energética en transporte, es necesario tener una mirada integral a las necesidades de movilización, tanto de personas como de bienes y servicios. Podemos ser eficientes cuando en vez de usar el auto preferimos hacer nuestros traslados caminando, en bicicleta o usando transporte público. Cuando no hay otra opción que el auto, sugerimos compartirlo y también seguir los consejos de conducción eficiente, que permiten ahorrar en el consumo de combustible.

La electromovilidad es una alternativa factible y económicamente viable para aquellos vehículos que recorren más de 50 mil kilómetros al año, incluso menos en algunos casos. Con los años los precios irán bajando, las redes de carga se irán extendiendo y cada vez más rápido nos acercaremos a cumplir nuestras metas de movilidad eléctrica. En este contexto, el transporte sustentable es factible y hay que promover su desarrollo. La meta de la Ruta Energética es aumentar al año 2022 al menos 10 veces el número de vehículos eléctricos que circulan en nuestro país.

Nuestro desafío de largo plazo, al 2050, es lograr que el 40% de los vehículos particulares y 100% de los vehículos de transporte público sean eléctricos”.

– ¿El almacenamiento de energía es otra opción viable?
-“El hidrógeno debe ser capaz de contribuir a la modernización del sector energético, su gestión, reducción de costos, aplicabilidad y flexibilidad, para mejorar la competitividad y bienestar del país.
Una vez que el hidrógeno alcance un costo competitivo, podría ser una interesante opción para almacenar energía. El almacenamiento energético será clave en la transición energética, aportando con flexibilidad a los sistemas eléctricos, permitiendo así una mayor incorporación de energías limpias variables como la solar y la eólica. Además, podrá aportar a la sustentabilidad del sistema de transporte público y podrá ofrecer nuevas opciones de vehículos cero emisiones”.

Fuente: El Mercurio